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Una tormenta invernal de magnitud excepcional comenzó a impactar este viernes en amplias zonas de Estados Unidos, con lluvia helada en Texas y un frente de nieve, hielo y temperaturas gélidas que se desplazará hacia el noreste en los próximos días.
Los meteorólogos advirtieron que los daños podrían ser comparables a los de un huracán, por la extensión geográfica y el impacto en infraestructura crítica.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), al menos 182 millones de personas se encontraban bajo avisos o alertas por hielo y nieve, mientras que más de 210 millones recibieron advertencias por frío extremo.
En muchos puntos del país, ambas alertas se superponen.
Texas, el inicio del fenómeno
La lluvia helada comenzó en Texas, generando calzadas resbaladizas y preocupación por el peso del hielo sobre árboles y tendidos eléctricos.
Las compañías de energía activaron planes de contingencia ante la posibilidad de cortes prolongados, que podrían ocurrir incluso después del paso del frente principal.
En Dallas, vecinos se abastecieron para pasar el fin de semana en casa. “Quedarse en casa y no estorbar”, resumió Maricela Resendiz, en declaraciones a la agencia Associated Press.
Cancelaciones, escuelas cerradas y servicios alterados
El impacto se sintió rápidamente en la vida cotidiana. Chicago y otras ciudades del centro-norte suspendieron clases; iglesias trasladaron oficios a modalidad virtual; y desfiles de carnaval en Luisiana fueron cancelados.
En el transporte aéreo, el portal FlightAware registró casi 5.000 vuelos demorados o cancelados el viernes, principalmente en Dallas y Chicago, y unos 2.800 cancelados para el sábado.
La tormenta avanzará hacia el noreste con acumulaciones de hasta 30 centímetros de nieve entre Washington, DC, Nueva York y Boston, de acuerdo con el NWS.
Frío ártico y riesgos para la salud
El ingreso de aire ártico desde Canadá profundizó el cuadro en la región centro-norte. Se prevé que la sensación térmica alcance los -40 °C, un nivel que puede provocar lesiones por congelación en menos de diez minutos, lo que motivó cierres preventivos de escuelas y recomendaciones de permanecer bajo techo.
En Oklahoma, el Departamento de Transporte esparció salmuera en rutas, la patrulla vial suspendió francos y se desplegó la Guardia Nacional de Estados Unidos para asistir a conductores varados.
Respuesta federal y estados en emergencia
A nivel federal, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) preposicionó casi 30 equipos de búsqueda y rescate, más de 7 millones de comidas, 600.000 mantas y 300 generadores en la franja prevista de impacto.
El presidente Donald Trump aseguró que la coordinación con estados y municipios está en marcha y que FEMA “está completamente preparada”.
En Atlanta, se esperan -12 °C y 36 horas bajo cero; Boston declaró emergencia por frío; Connecticut coordinó con Nueva York y Massachusetts posibles restricciones viales; y el gobernador Ned Lamont recomendó abastecerse y quedarse en casa el domingo. Filadelfia anunció el cierre de escuelas para el lunes.
Energía y recuperación: el día después
El restablecimiento podría ser lento: el hielo añade cientos de kilos a líneas eléctricas y ramas, que se vuelven especialmente vulnerables con viento.
En al menos 11 estados del sur, desde Texas hasta Virginia, la mayoría de los hogares depende de calefacción eléctrica, lo que eleva el riesgo ante interrupciones del servicio.
Mientras tanto, ciudades activaron refugios climatizados para personas en situación de calle, como en Detroit, donde centros comunitarios ampliaron camas para atravesar las noches más frías.
Fuente: La Capital
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