Luchador, intenso y un laburante incasable dentro de la cancha, Augusto Fernández (hoy de 39 años) tuvo una carrera mucho mejor de la que alguna vez soñó: fue titular en una final de Champions League, estuvo convocado al Mundial 2014 y fue campeón dos veces del fútbol argentino. No obstante, la trayectoria del mediocampista también estuvo repleta de desafíos y frustraciones.
Actualmente retirado y en una nueva faceta como representante, Fernández pasó por el podcast Offsiders y habló sobre sus vivencias más importantes en el fútbol y sus momentos más difíciles: un frustrado traspaso a la élite europea, los duros inicios en Vélez y el sueño de vestir la camiseta de la Selección Argentina.
Un pase caído y sus complicados comienzos en el Fortín
«En 2007 estaba muy bien en River y en todos lados salía que me querían de Europa. En 2008 ya no rendía tan bien, pero tuve buenos partidos y llegué firmar un precontrato con la Lazio. Pero, por cuestiones de pasaporte, se cayó todo y luego mi nivel no volvió a ser el de antes. Me terminé yendo al Saint-Étienne y no salió bien», explicó el ex jugador respecto a uno de los primeros golpes de su carrera.
«Todos se daban cuenta de que era un desastre, menos yo», afirmó el carrilero.
Su primera experiencia europea había sido un trago amargo y para 2010 el ex Celtaya había retornado a la liga local para vestir los colores de Vélez. Sin embargo, sus inicios en el Fortín no fueron sencillos: «En el primer semestre, jugué bien el primer encuentro y después empecé a errar todos los pases. Todos se daban cuenta de que era un desastre, menos yo. Yo agarraba la pelota y me silbaba todo el mundo. Tenían razón. En ese momento, yo le pedí a mi familia que no fuera más a la cancha«, recordó el pergaminense.
«Me enojaba porque (Ricardo) Gareca me sacaba y luego iba a hablarle. Un día me llevó a la sala técnica y me mostró un video con todos mis errores. No pisaba el área, ni daba buenos centros. Me sacó del equipo titular, pero me sirvió para reflexionar. Hice autocrítica, le dije que tenía razón y cambié mi mentalidad. Empecé a hacer goles, llegué a convertir 20 en un año y salí Mejor Jugador«, afirmó el ex carrilero derecho.
Los días de gloria en el Celta y la charla con Luis Enrique
Luego de destacarse en el conjunto de Liniers, Fernández retornó al Viejo Continente y se convirtió en un ídolo del Celta. Durante su segunda temporada con el cuadro de Vigo, el argentino coincidió con Luis Enrique en el arranque de su etapa como entrenador y rememoró una anécdota junto al español: «El equipo no andaba bien, no entendíamos su juego al principio y le fui a hablar».
El player se transformó en un ídolo moderno de los Celestes.
«Le comenté que no estábamos en sintonía y él me respondió que la culpa era suya. Me dijo que mantuviera al vestuario unido y que ya íbamos a comprender los movimientos que nos enseñaba. Me convenció y se dio todo. Terminamos cerca de clasificar a la Europa League y jugábamos muy bien. Aprendí mucho«, sentenció el ex crack albiceleste.
Los recuerdos de la final de Champions League
«Cuando llegó la oferta del Atlético Madrid, sentí que era el momento correcto. Quería competir en la Champions League y volver a la Selección. Todo terminó pasando: fui titular en la final de Milán contra el Real Madrid y estuvimos cerca. Me acuerdo que el Cholo (Simeone)me había dado un DVD de (Luka) Modric y no lo vi. No hacía falta, ya lo conocía de memoria», deslizó el centrocampista sobre aquel mítico encuentro en el certamen de la UEFA. .
El mediocampista fue subcampeón de Europa en 2016.
«Lamentablemente, la perdimos y fue una frustración enorme. Todos nos dimos cuenta que era offiside en el gol de (Sergio) Ramos. Cuando fuimos al vestuario estaba destrozado. Por ser subcampeón de América, del Mundial y de la Champions me sentía un fracasado. Podría haber tenido las tres medallas más importantes del mundo. No obstante, ahora con la distancia le di más valor y entendí que había que estar ahí. Me queda la espina, pero le doy valor a lo vivido«, cerró el player.
El privilegio de la Selección Argentina
«Con el tiempo te vas acostumbrando a vivir con estrellas. Entre Eliminatorias y torneos, te despertabas y tomabas mates con Leo (Messi), el Kun (Agüero) o el Fideo (Di María). Se te hace habitual, pero yo nunca me acostumbré al lugar donde estaba: yo sabía que no era un distinto y lo que me había costado ser citado. En cada convocatoria, celebraba con mi familia como si fuera la primera«, recordó Fernández para cerrar la entrevista.
Para Fernández, vestir la camiseta de Argentina era un privilegio.
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